Por: Diego Castro
El fútbol es pasión, pero también es una de las industrias financieras más lucrativas del planeta. Detrás de cada grito de gol y de cada bandera ondeando en las tribunas, opera un engranaje comercial perfecto. La Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) ha consolidado un modelo de negocio que no para de romper récords de recaudación, transformando este deporte en un imperio de miles de millones de dólares.
Para el ciclo financiero actual (2023-2026), que culmina con la Copa del Mundo de Norteamérica, la FIFA proyecta ingresos históricos que alcanzarán los 100,000 millones de dólares. Esta cifra astronómica representa un crecimiento de casi el 72% en comparación con el periodo del Mundial de Catar 2022. Pero, ¿De dónde sale exactamente este dinero?
La joya de la corona: Derechos de transmisión
El principal motor financiero de la organización sigue siendo la venta de derechos de televisión y medios. Para este ciclo, se estima que las cadenas de televisión y plataformas de streaming pagarán entre 3,800 y 4,200 millones de dólares por transmitir los partidos. Con la expansión del torneo a 48 selecciones y un total de 104 partidos, el volumen de transmisiones se ha disparado ya que más de 70 cadenas a nivel internacional adquirieron los derechos, asegurando que el torneo llegue a cada rincón del planeta y atrayendo ofertas cada vez más competitivas de los gigantes de la comunicación.
Las marcas globales se pelean por asociar su nombre al logotipo de la FIFA. Las alianzas comerciales y de mercadeo generarán entre 2,400 y 2,800 millones de dólares. Multinacionales de la energía, tecnología, alimentos y finanzas pagan sumas millonarias para tener exclusividad dentro de los estadios. Además, por primera vez, el programa comercial global de la Copa del Mundo de este año se reporta completamente vendido, un hito sin precedentes para la organización.
Entradas y experiencias VIP: Un negocio de tres mil millones
Uno de los incrementos más notorios de este ciclo se da en las tribunas. La venta de boletos regulares y los paquetes de hospitalidad (palcos VIP, alimentos exclusivos y bebidas premium dentro de las sedes) pasarán de recaudar 950 millones de dólares en Catar a rozar los 3,000 millones de dólares en el torneo de Norteamérica.
Este repunte del 216% se debe a la enorme capacidad de los estadios seleccionados y al debut de un polémico sistema de «precios dinámicos», donde el costo de las entradas sube según la demanda, llegando a costar miles de dólares para los partidos más cotizados.
El resto de la torta financiera lo completan las licencias de uso de marca para videojuegos, ropa y coleccionables, que aportarán alrededor de 670 millones de dólares.
A esto se suma una ventaja clave para la FIFA: a diferencia de los países organizadores, que deben invertir miles de millones en infraestructura y seguridad, el organismo internacional renta los estadios a precios fijos muy ventajosos y no asume los riesgos operativos. De esta manera, mientras las ciudades sede asumen los costos locales, la FIFA se asegura de que el negocio del fútbol siempre sea rentable adquiriendo un aproximado de 700,000 millones de pesos solo en este mundial tri sede del 2026, consolidando su posición como la entidad deportiva más rica del planeta.