A propósito del Día Mundial de Don Ramón (9 de agosto), analizamos cómo la franquicia centenaria del fútbol mexicano pasó de ser el símbolo de la lealtad obrera a un caso de estudio internacional impulsado por inversión extranjera y figuras significativas del cine
En la historia del balompié mexicano existen instituciones cuya grandeza trasciende el número de copas en sus vitrinas. En el marco de la conmemoración del Día Mundial de Don Ramón —fecha que rinde homenaje a la memoria del actor Ramón Valdés y su icónico personaje—, nos propusimos analizar la evolución del Club favorito de este gran personaje: El Necaxa.
Fundado en 1923 por trabajadores de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, el conjunto albirrojo nació con una marcada identidad obrera. Tras erigirse como el primer «Campeonísimo» en la década de 1930 y consolidar una dinastía deportiva en los años 90 de la mano de figuras como Álex Aguinaga y Alberto García Aspe, la franquicia vivió su punto de inflexión mediático mediante la pantalla chica. La adopción del equipo por parte del personaje de Don Ramón en El Chavo del 8 inmortalizó al club como el refugio de la lealtad y la resistencia popular frente a la opulencia de otros gigantes comerciales.
El cambio estratégico: Mudar la historia para afianzar la marca
En 2003, la directiva tomó la determinación de trasladar la sede del Estadio Azteca en la capital al Estadio Victoria en Aguascalientes. El movimiento, enfocado en construir un mercado regional sólido, desconectó al club de parte de su fanaticada tradicional en el Valle de México, pero sentó las bases para el modelo corporativo actual.
A partir de 2021, con la incorporación del consorcio NX Football USA, el perfil del equipo sufrió una metamorfosis radical. La venta del 50% de las acciones atrajó a inversionistas de alto perfil internacional, incluyendo a figuras de la cultura pop y el deporte global como Eva Longoria, Ryan Reynolds, Rob McElhenney, Kate Upton y Mesut Özil.
Scouting, comprar barato y vender caro
En el terreno puramente operativo, la directiva ha estructurado un modelo de negocio basado en la eficiencia del scouting y la captación de talento joven. Necaxa se ha posicionado en la Liga MX como un club formador y de alto rendimiento comercial: adquiere jugadores sudamericanos con un margen alto de mejora para posteriormente posicionarse y adentrarse en el mercado local e internacional.
«El valor del Necaxa radica en su capacidad para operar como un laboratorio de inteligencia deportiva: capta talento emergente, le da valor en la Liga MX y monetiza eficientemente, mientras internacionaliza su marca aprovechando el capital de Hollywood»
Fernando Palomares Analista deportivo de ESPN
Hoy, la entidad hidrocálida demuestra que la tradición no está peleada con la innovación financiera. Aquel equipo que Don Ramón defendía con orgullo desde la ficción mexicana se gestiona ahora entre juntas directivas globales, manteniendo intacta su aura de club de culto pero con una infraestructura lista para los retos del fútbol moderno.