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De la Diosa Astarté al demonio Astaroth

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Imagínate que un día alguien llegara a una iglesia, tomara la imagen de una Virgen, le diera rasgos masculinos, le cambiara el nombre y dijera que en realidad es un ser maligno y sumamente peligroso ¿Indignante cierto? Aunque no los creas esto fue lo que hicieron los católicos con la imagen de la Diosa Astarté y de muchas otras deidades.

La historia de la humanidad nos ha enseñado que el miedo sirve para someter a las masas y las agrupaciones cristianas son un ejemplo innegable de ello: desde que la Iglesia Católica se fundó se ha allegado de esta herramienta para obtener obediencia y bienes materiales.

El Papa Lucio lll fundó en lo que hoy es el sur de Francia la “Santa” Inquisición, para combatir la herejía cátara en Francia. En otras palabras, creo una agrupación de torturadores y asesinos con el fin de evitar que la gente venerara a los antiguos dioses, por temor al dolor físico o a perder la vida.

Sin embargo, se dieron cuenta de que la angustia que provocaba tan infame institución no era suficiente para alejar a los paganos de su fe. Entonces se les ocurrió otra estrategia: temor a entes malignos.

Danti Alighieri publicó la obra de ficción “La Divina Comedia” en el 1321 D.C y en el dolor de sus personajes las cabezas del Vaticano vieron una oportunidad. Decidieron construir la idea del infierno y de múltiples categorías de demonios.

¿Qué características físicas y nombres les dieron a tan temibles creaturas? Las de los dioses paganos, con el fin inspirar miedo de aquello que veneraban.

El artículo “Cómo le salieron cuernos al diablo”, publicado en el portal digital de la BBC news, explica que los católicos aseguraban que los dioses paganos rivales, como el egipcio Bes o el griego Pan, eran demonios y que años más tarde, cuando el diablo fue representado en el arte occidental se le dio los atributos físicos de dichas deidades, como el vello facial de Bes y los cuernos y patas de cabra de Pan.

Imagen del dios Pan

La mujer, era una figura de autoridad dentro de los matriarcados politeístas pre feudales, por ende, la fe en seres divinos femeninos no cristianos era considerada especialmente peligrosa y más aún si dicha entidad se relacionaba con la sexualidad. Tal fue el caso de Astarté, considerada cómo la madre de toda la naturaleza y diosa de la vida, la fertilidad, el amor y los placeres carnales. 

Astarté en fenicio Ashartil, es la asimilación fenicia- cananea de una deidad mesopotámica que los sumerios conocían cómo Inanna, los acadios, asirios y babilónicos cómo Ishtar y los israelitas como Astarot.  Era considerada la personificación del cambio y, por ende, del nacimiento, la sexualidad y la muerte.

Imagen de laDiosa Astarté

La forma en que se adoraba a esta deidad no era para nada aburrida: incluía libaciones con vino y agua, además del uso de opio y flor de loto cómo psicoactivo.

Los doctores de la iglesia católica decidieron tomar a Astarte cómo inspiración para fabricar a un ser terrorífico “El Gran Duque del Infierno”, un demonio masculino llamado Astaroth.

Litografía de Astaroth

Si algún día una persona religiosa te quiere espantar mostrándote dibujos o pinturas de chamucos ¡No te apures! Ahora sabes que detrás de esas imágenes esta la hermosa Diosa Astarté y otras deidades benignas del pasado.

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