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#iCULTURA

Niña Oscura: una librería oculta con historias de fantasmas

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Por fuera esta librería parece una casa abandonada, pero por dentro, existe un reino de libros, revistas, antigüedades y según los rumores, espíritus.

Se encuentra en el concurrido barrio de Santa María la Ribera, pero la mayoría de los vecinos desconocen su existencia. Decenas de transeúntes pasan a diario por enfrente de su fachada, pero rara vez se percatan que el inmueble está habitado.

Al menos que conozcas la dirección, no podrás dar con su entrada: las puertas están cerradas y carece de letreros que anuncien el giro. Tan solo una hojita con el nombre del lugar escrito a mano, indica que ahí se encuentran la casona dedicada a los libros.

Hay que tocar la puerta y esperar algunos minutos a que un encargado abra. Al cruzar te encontrarás con el patio entre solado de una construcción porfiriana. En el suelo plantas, en sus balcones, decenas de libro y cuadros.

 En la planta baja, hay dos habitaciones con estantes repletos de obras de literatura de ficción en español e inglés, un cuarto con miles de revistas de arte y periodismo que se amontonan hasta rozar el techo, un patio interior acondicionado para leer, un baño repleto de fotografías, piezas deshabitadas y múltiples corredores.

Escalones repletos de libros conducen al segundo piso, a una cámara con obras antiguas en donde quizá, mientras hojeas un libro, una gatita parda de ojos verdes te observe agazapada en un rincón: se llama Mocha y a menudo vista el lugar.

Los techos son altos, los pisos crujen y todo está repleto de objetos intrigantes: fotografías enigmáticas, esculturas, máquinas de escribir.

Si buscas algo en especial o quieres conocer el precio de un objeto, acércate a un dependiente, son expertos en la materia y su trato es siempre amable.

El dueño del negocio, el coleccionista Max Ramos, cuenta que las llaves del inmueble le fueron dadas por una niña mulata de vestido blanco, la cual salió de la casa y corrió hasta desaparecer por una calle aledaña.  Jamás supieron quién era, pero algunos visitantes y trabajadores cuentan que la han oído o incluso visto jugar entre los múltiples claro oscuros de la casa.

En la calle Salvador Díaz Mirón número 142, Santa María la Rivera, CDMX, hay un libro que quiere encontrarte.

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