En la historia de la música destinada a los jóvenes ha habido grupos que surgieron para contrarrestar a otros que no eran bien vistos en algunas sociedades, y otros que fueron producto de la mercadotecnia y estudios de mercado. Tal es el caso del K- pop, el cual, ha evolucionado de ser una industria local en Corea del Sur, a ser un fenómeno global sin precedentes.
Este auge no fue casualidad, sino el resultado de una estrategia deliberada que combinó políticas públicas, inversión cultural y mercadotecnia internacional.
Breve historia
Los orígenes del K-pop se remontan a los años 90, en un contexto de crisis económica en Corea del Sur. El gobierno, junto con empresas privadas, decidió apostar por la exportación cultural como motor de crecimiento y diversificación económica. Desde entonces, el género no solo ha sido música: se ha convertido en una herramienta de diplomacia cultural, promoviendo también el idioma, la moda, el turismo y hasta deportes como el taekwondo.
Sus representantes
El grupo BTS es quizá el ejemplo más emblemático de esta transformación. Desde su debut, ha roto récords de ventas, streaming y reconocimiento internacional, consolidándose como uno de los pilares de la economía del K-pop. México, por ejemplo, se ha convertido en uno de los mercados más importantes del género, con millones de oyentes y un impacto económico creciente.
Este fenómeno cultural ha tenido repercusiones más allá de la música: ha impulsado negocios, turismo y consumo mediático, así como comunidades de fans profundamente conectadas a través de redes sociales y eventos internacionales. Por mencionar un dato, el cantante surcoreano Jungkook de BTS fue el ídolo masculino de K-pop más buscado en YouTube a nivel mundial durante 5 años consecutivos.
De acuerdo con diferentes estudios, todo lo que rodea al K-pop (K-dramas, turismo, la cultura surcoreana y música) aportan más de 12 mil millones de dólares al año a la economía de Corea del Sur. Cada fan que compra un álbum, asiste a un concierto o descarga contenido digital está contribuyendo a esta cifra.
Tan solo en 2023, el mercado global del K- pop generó alrededor de 14 millones de dólares en ingresos musicales, conciertos, merchandising y productos derivados. Ese mismo año HYBE (corporación global de entretenimiento y medios surcoreana) reportó ingresos de más de 2 trillion de wones, alrededor de 1.6 mil millones de dólares, impulsados por todos sus artistas, pero con BTS llevando la batuta.
Su impacto en la industria del entretenimiento
La relevancia del K-pop hoy se confirma no solo en cifras de reproducciones y ventas, sino también en la cultura popular global. Recientemente, el impacto de esta ola cultural fue reconocido en Hollywood: la película animada K-Pop Demon Hunters, inspirada en el género, ganó el Globo de Oro a Mejor Película Animada y Mejor Canción Original por “Golden”. Este doble galardón no solo marca un hito para el cine animado, sino también para la presencia del K-pop en escenarios tradicionales de premiación occidental.
Hoy, el K-pop ya no es solo un producto musical: es un movimiento cultural global que redefine cómo se consume entretenimiento, cómo se construyen comunidades y cómo un país puede posicionarse internacionalmente a través de su cultura pop. Este impacto —económico, social y mediático— demuestra que la “ola coreana” está más vigente y potente que nunca, rompiendo barreras geográficas y generacionales.
El kpop recibió su primer premio por parte de Hollywood, consolidando el fenómeno de Corea del Sur a muchos niveles. Lo que comenzó siendo algo de nicho ahora es un fenómeno global. @Vane Farías Maya nos cuenta. #bts#kpop#kpopdemonhunters#coreadelsur#musi