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#iCULTURA

La expresión “¡A huevo!”no tiene su origen en la anatomía masculina.

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Cuando a la mitad de una comida familiar con los abuelos o en una iglesia católica, alguien dice “a huevo”, probablemente despierte miradas de desaprobación, sin embargo ¡no hay razón para indignarse!: el origen de esta expresión nada tiene que ver con la anatomía masculina.

A pesar de que esas dos palabras juntas evoquen en la mente de uno que otro “mal pensado”, la poco sutil imagen de las gónadas masculinas o (el más inocente) recuerdo de un desayuno, el doctor en letras José Molina Ayala postula que esta frase en realidad desciende de una expresión latina.

Los romanos usaban la expresión opus (obra o menester) est (necesidad), la cual se traduce cómo “es necesario” o “hay necesidad”, de manera cotidiana.

 José Molina postula que el castellano sintetizó dicha frase en la palabra “uebos” (sin h), que, según la Real Academia de la Lengua Española, se refiere a una expresión en desuso que significa necesidad, cosa necesaria, por ejemplo “uebos es” o “uebos no es”.

Esta palabra se puede apreciar en la obra El Cantar del Mío Cid, escrita en el 1200 D.C por Abu l- Walid al Waggashi, la cual versa “Nos huebos avemos en todo de ganar algo”, lo que significa “Tenemos necesidad de ganar algo”.

Con la conquista las palabras “uebos” y “huevos”, llegaron a lo que hoy es México. La forma que tiene el producto ovíparo, se asoció con la morfología testicular del humano, de forma tal, que “huevos” se tornó en un sinónimo vulgar del mismo.

Cómo consecuencia del arraigado machismo que el mexicano carga desde hace siglos, cuando en nuestro país se empezó a usar la expresión “uebos”, se dedujo que esta debía relacionarse con “huevos”, cómo sinónimo de testículos y por ende, de “fuerza”.

La misoginia transformó uebos, en algo grotesco, pero ahora sabes que en realidad quiere decir “es necesario” ¡Así que siéntete libre de usarla!