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#iPLUMAS

De aquel que puede vivir más de cien años en la soledad literaria universal

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Ha habido escritores que congenian muy bien su profesión literata con el periodismo, guionismo, dirección de proyectos audiovisuales, traducciones y demás. Pero ninguno de ellos, desde mi perspectiva, ha conseguido trascender a tal punto que sus primeros trabajos locales hayan logrado ir más allá. Desde relatos de viajeros imaginarios, transitando por líneas de cartas a marquesas, llegando a reconocidas crónicas de muertes anunciadas y arribar así a aquella novela de amor en tiempos del cólera. 

El Gabo, como lo conocían sus amigos y colegas, fue de aquellos elegidos por la pluma que supieron su profesión desde jóvenes.  Tras arribar a su internado a Barranquilla, se decantó por mostrar su talento con sátira poética y caricaturas sociales. Ello le sirvió de trampolín para cuando acudió a Bogotá a estudiar la licenciatura de derecho, así como también inspirado por Franz Kafka y su Metamorfosis, no dejase del lado la escritura pues buscaba narrar hechos cotidianos dibujados con un aura de acontecimientos extraordinarios y anomalías que parecieran ser normales.

Periódicos como El Espectador, El Universal y El Heraldo de Colombia fueron los primeros en apreciar y contener aquellas columnas y notas informativas del joven que se decantó por el periodismo en lugar del derecho. Allí comenzó a nacer aquella chispa del realismo mágico con textos como “El elefante de la marquesa”, “El festival de la fealdad” y “Un señor que se muda de casa”.

Mudarse constantemente de Barranquilla a Bogotá y de allí a la Habana, provocó que textos como los de Virginia Woolf y William Faulkner, le inspiraran a apreciar temas históricos de localidades provinciales. Es así como de apoco se fue cocinando la historia del Macondo y la familia Buendía. 

Reportajes, entrevistas, columnas y reseñas fílmicas componen la baraja periodística de aquellos años en que Márquez difundía su visión social, cultural y política de aquella Colombia y Latinoamérica que pasaba por revoluciones filosóficas y humanas. Su posición respecto a la Chile dictadora, la conquista gringa y el bloqueo cubano propició que, en 1974, junto con intelectuales y periodistas de izquierda naciera Alternativa. De este destaco textos como “Chile, el golpe y los gringos”, “Vietnam por dentro”, y “Por un país al alcance de los niños”.

En el caso de su literatura, ¿qué puedo decir que no se sepa? La hojarasca, El coronel no tiene quien le escriba, El general en su laberinto, así como las antes mencionadas son un deleite para aquellos quienes nos gusta lo comúnmente mágico. Los personajes son tan sentimentales, soñadores, egoístas y humanos como uno por lo que es fácil el poder apropiarse de su situación textual. 

Sin duda el Gabo continúa promoviendo su ser y hacer en la escuela periodística y literaria por lo que los jóvenes emergentes tienen como referente al colombiano que, como aquel Florentino Ariza, comía mal y dormía peor. Es más, suele contarse que cada que abría su libreta y ponía a redactar, un millar de mariposas amarillas revoloteaban a su alrededor. Por ello, aquellos quienes creen fielmente en el parce, suelen recomendar naufragar por un tiempo en la soledad y así dar con aquella crónica que anuncia una columna anunciada.

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